HISTORIA DE LA HERMANDAD DE LA SANTA VERACRUZ Y NUESTRO PADRE JESÚS EN LA COLUMNA

Autor: Miguel Forcada Serrano

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CAPÍTULO   2

 

EL ORIGEN DE LAS COFRADÍAS

 

2.1.- LAS PRIMERAS FUNDACIONES.

 

            Las primeras cofradías aparecieron durante la Edad Media como asociaciones de personas de un mismo oficio (gremios), que se ponían bajo la protección de un santo o advocación religiosa con fines tanto de defensa de la profesión como de práctica de actividades devocionales. Las cofradías organizaban las fiestas patronales, auxiliaban a los pobres y colaboraban en el entierro de los difuntos. En España existieron cofradías desde el siglo XI creciendo su número durante toda la Edad Media.

 

            En Priego existieron varias de estas cofradías seguramente ligadas a los gremios profesionales. A finales del siglo XV se mencionan las cofradías de San Salvador, La Trinidad , San Sebastián, San Bernardino, Santa Catalina y San Pedro. Además de estas se tiene constancia de la fundación en 1426 de la Cofradía de San Ildefonso; estaba encabezada por el titular del señorío y compuesta por varios eclesiásticos y un buen número de oficiales y vecinos; su finalidad era garantizar, por medio de una buena organización militar, la defensa de la villa frente a posibles ataques musulmanes. Pero la cofradía tenía también unos objetivos religiosos, por cierto bastante en línea con la renovación del espíritu religioso que se iniciaba, muy claramente formulados en sus estatutos. En ellos se insiste en el cumplimiento de los mandamientos de la ley de Dios, en los deberes de caridad y concordia que deben imperar entre los cristianos y en el seguimiento de los pasos de nuestro señor Jesucristo. Los miembros de la cofradía de San Ildefonso de Priego dicen que “estando todos concordados , queriendo aver entre nosotros   amor e paz e concordia, queremos de aquí en adelante ser todos concordados   en amar e servir e loar   al nuestro poderoso redentor Jhesucristo, e seguir sus mandamientos e carreras, e por su amor amar unos a otros   en el su amor, segund él mandó, porque él, por su passión que por nos resçibió, nos dé graçia   que bivamos bien en su serviçio en este mundo presente , e en el otro nos faga dignos de meresçer ver la su sanctificada faz”.

 

            Estas cofradías tuvieron vigencia a lo largo del siglo XV pero ya entrado el XVI, van a entrar en decadencia y serán sustituidas por cofradías plenamente religiosas. La motivación para la fundación de estas últimas hay que buscarla en los deseos de reforma de la cristiandad que antes hemos brevemente apuntado. La institución de este tipo de asociaciones de seglares, era uno de los medios más eficaces para llegar al pueblo llano y hacerle vivir la religión con una mayor intensidad; además, como ya hemos visto, a partir de Trento, los impulsos de reforma católica nacidos en los siglos anteriores, se unen a la contrarreforma organizada en aquel concilio; se hace claro, por ejemplo, el apoyo desde la Iglesia a la representación iconográfica de distintos episodios de la vida de Cristo y de la Virgen María , representaciones que formaron parte de la confrontación entre la Iglesia y la reforma protestante, pero que se convirtieron pronto en la mejor catequesis para el pueblo. Algunas órdenes religiosas, en concreto la de los Franciscanos eligieron estas dos vías, junto a la predicación, para desarrollar su labor apostólica. Se tiene constancia de que desde el primer momento de su estancia en Priego tras la fundación del convento, los franciscanos se dedicaron a promover la constitución de cofradías, siendo probablemente la primera, la que eligió como centro de culto la Limpia Concepción de la Virgen María , que ya existía como cofradía hacia 1520 pero que desapareció con posterioridad. La segunda (primera entre las de penitencia), sería la de la Vera Cruz que por lo tanto ostenta el honroso título de ser la más antigua de las existentes actualmente en Priego.

        

    Por la fecha de su fundación,   trece años antes de que terminara el Concilio de Trento (1545-1563), la Cofradía de la Vera Cruz no puede enmarcarse en el movimiento de la Contrarreforma , sino al anterior movimiento de reforma potenciado por las órdenes religiosas, si bien “sus principios teológicos están frontalmente opuestos a los formulados por Lutero” y por lo tanto puede afirmarse que en general, las Cofradías de la Vera Cruz , participan tanto de la ideología de la reforma católica como de la contrarreforma.  

 

2.2.- LAS COFRADÍAS DE LA VERA CRUZ

 

En efecto, la devoción a la Cruz de Cristo, y al episodio del derramamiento de su sangre en la flagelación debió surgir en plena Edad Media y están ligadas siempre, en sus inicios y en su desarrollo, al movimiento de los disciplinantes y a la difusión de las reliquias de la verdadera Cruz de Cristo. La reliquia del “lignun crucis” más antigua de las que se conocen en España es la que aparece en el monasterio de Santo Toribio de Liébana, en torno a la cual se funda una cofradía en una fecha tan antigua como 1181. Unos años después, el 15 de Marzo de 1208 – curiosamente el mismo día y mes, aunque muchos años antes, en que comienza la fundación de la cofradía de la Vera Cruz de Priego-   se consagra en las afueras de Segovia la iglesia de la Vera Cruz.

 

  Las cofradías de la Vera Cruz fueron por lo tanto las primeras cofradías de penitencia que se crearon. Ya en la Edad Moderna , una de las primeras debió ser la de Toledo que, superado el escollo del problema de los disciplinantes de la forma en que después veremos, se convierte en impulsora de las cofradías de la Vera Cruz en Andalucía.

 

En 1538 aprueban sus reglas las de Sevilla y Córdoba, aunque esta última, con sede en el convento franciscano de San Pedro el Real, tenga referentes documentales más remotos en 1497. Ya en 1543, “el General de la orden de San Francisco, con intención de que estas cofradías se difundieran por España, extiende una cédula en Logroño concediendo a todos los hermanos de todas las Cofradías de la Santa Vera Cruz, tanto hombres como mujeres, el derecho a participar en todos los bienes espirituales que se consiguieran por la orden franciscana”.

 

A partir de ahí la difusión es rapidísima; en la provincia de Córdoba,   las fundaciones se suceden desde el año siguiente siendo la primera en Cabra (1544) para seguir con las de Priego, Baena (1551), Montoro (1554), Palma del Rio (1555), Posadas (1556), Belmez, Castro del Rio, Fuente Obejuna, Hinojosa, Santaella y Almodóvar del Río (todas ellas antes de 1564), Guadalcazar (1574) y Rute (1575). La devoción a la Cruz de Cristo, como símbolo máximo del cristianismo debió ser una constante entre los primeros cristianos. Sin embargo la advocación concreta de la Vera Crux , tiene su origen conocido en el año 326 y está ligado a la figura de Santa Elena, madre del emperador Constantino. Convertida al catolicismo, religión que después sería reconocida y practicada por su hijo, hizo un viaje a los santos lugares, donde al parecer, descubrió la verdadera Cruz de Cristo. Para su especial veneración, la Iglesia instituyó una fiesta con el nombre de la “invención de la Santa Cruz ” y que se celebra el día 3 de Mayo.

 

            La Cruz pasó a ser no sólo objeto de culto, sino también objeto de controversias en las sucesivas conquistas de Jerusalen por ejércitos cristianos y musulmanes. Así, ya en el siglo VII, Heraclio I, emperador de Oriente, derrotó a los persas, cuyo rey Cosroes II tenía en su poder la verdadera Cruz de Cristo; el sucesor de Cosroes devolvió todo lo conquistado anteriormente por los persas, incluida la Vera Crux , que fue restituida triunfalmente por Heraclio a Jerusalen en el año 630. Para conmemorar la recuperación de la Cruz la Iglesia instituyó una nueva fiesta, que se celebra el día 14 de Septiembre bajo el nombre de la “exaltación de la Vera Cruz ” y que fue siglos más tarde una de las fiestas emblemáticas de todas las cofradías de la Vera Crux.

 

            La devoción a la Cruz no decayó a partir de entonces como lo demuestra la iconografía medieval y renacentista. Es más, “de todos los ciclos de la Pasión... destaca lo que podemos considerar constante iconográfica no sólo de los retablos renacentistas, sino de toda la imaginería de esta época: la escena de la crucifixión de Cristo entre María y Juan, lo que habitualmente llamamos Calvario. Es esta, sin duda alguna, la imagen prototípica y primordial   del Renacimiento cristiano, la que sintetiza mejor que ninguna otra el espíritu de todo este periodo de la historia   y, en algún sentido, podríamos decir que en ella se compendian todas las demás”

 

Quintanilla Raso, M.C. “Priego de Córdoba en la Edad Media ”. Salamanca, 1977.   pág. 195.

 

Nieto Cumplido, M. Op. Cit. Pág. 26.

 

Varo Pineda, Angel Mª. “Semana Santa en Córdoba”. Caja Provincial de Ahorros. Clección Viana. Córdoba, 1989. Pág. 358.

Nieto Cumplido, M. op. Cit. Pág. 26.

Aranda Doncel, Juan.- “Nacimiento de las cofradías de la Vera Cruz en la diócesis de Córdoba”. Alto Guadalquivir, 1992 p. 20.

 

Martínez Medina, Francisco J. “Cultura religiosa en la Granada Renacentista y Barroca”. Universidad de Granada,1989. p. 229.

 

 

 

 

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