HISTORIA DE LA HERMANDAD DE LA SANTA VERACRUZ Y NUESTRO PADRE JESÚS EN LA COLUMNA

Autor: Miguel Forcada Serrano

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CAPÍTULO 5

FUNDACIÓN DE LA H DJESÚS EN LA COLUMNA

5.1.- FUNDACIÓN DE LA HERMANDAD.

 

            Desconocemos con exactitud y apoyo documental directo, el momento y las personas, sus motivos y propósitos, que dieron origen a la fundación de la Hermandad de Jesús en la Columna. Ese momento vital en el que el intercambio de sentimientos entre un grupo de personas unidas por comunes ideales religiosos definen una necesidad y alguien de entre ellos   expresa una propuesta de solución, una idea en forma de proyecto, difuso entonces, pero que dará origen a una gran historia, ese momento se nos oculta para la Hermandad de la Columna , igual que permanece oculto para la mayoría de las hermandades.

 

            Según las fuentes documentales que poseemos, ese momento fundacional debió ocurrir hacia 1642 y probablemente después de 1639. En este último año llegan a Priego rumores de que una epidemia de peste se acerca a la Villa , por lo que el Concejo encarga y asiste a una Misa para implorar la salvación del contagio. 27 Como se ha demostrado en otras ocasiones, las epidemias de peste, tan frecuentes y mortíferas en la época, debieron estar en la base de la fundación de las Hermandades. En el caso de la Columna de Priego, se expresa así en la introducción – de la que ofrecemos transcripción literal – al articulado de las Constituciones: “por el año pasado de mil y seiscientos y quarenta y dos, haviendo rumor en la dicha villa de que en las ciudades de Murcia, Malaga y otras se avia empezado a emprender el contagioso achaque de --- que se hiba estendiendo por toda esta provincia   cuyo justo temor puso previniendo el riesgo a los pueblos   y a la dicha villa en zerca y cuidado por ser devotas y temerosas de Dios considerando que el mas seguro medio para aplacar la divina justicia de quien el dicho achaque es fulminado azote, hera recurrir a las armas de la penitencia y enpleo de buenas obras, conociendo que en la dicha villa abia heregida una cofradia de la Sta. Vera Cruz sicta en el dicho convento que tenia por instituto el ejercicio de penitencias   y buenas obras , y que por tibieza en los hermanos o penuria de los tiempos estaba poco frecuentada llevados de la devocion de Jesus de la Columna , insignia devota de la dicha cofradia, y meditando en los azotes que su divina magestad fue servido sufrir para nuestro remedio . Entendiendo aplacar su hira conque amenazaba a dicha villa en dicho contagio achaque, y pidiendole la preservase del --- de la muerte y atendiendo a que los conflitos que ocasiona no da lugar el riesgo a cuidar de los entierros unos de otros y pensando quan justo y saludable sea el rogar a Dios por los defuntos para que se les perdonen sus pecados. Establecieron una hermandad para cumplir con la obra lo que tenian en sus buenos deseos...” 28    

 

            Como antes hemos dicho, los hechos que se describen en este primer párrafo de las Constituciones debieron ocurrir hacia 1642. Sin embargo, la creación efectiva de la nueva Hermandad, no se vio reflejada en ningún escrito de carácter fundacional. Posiblemente se dirigió una solicitud a la Abadía de Alcalá pidiendo la correspondiente autorización, que debió ser aceptada. Sin embargo, tanto la solicitud como la respuesta de la Abadía , si las hubo, se perdieron poco después.

 

            Treinta años más tarde los hermanos de la Columna se dan cuenta de que carecen por completo de la documentación propia de una entidad   religiosa y social de carácter público (escrituras de fundación, Constituciones, autorización eclesiástica, libro de actas, etc.), lo que pone en entredicho la propia existencia de la Hermandad. Se procede entonces a la organización administrativa   de la Hermandad , redactando documentos en los que se pone especial empeño en demostrar la existencia real y efectiva   de la misma desde años antes. El preámbulo y el epílogo de las Constituciones redactadas en 1673 no deja lugar a dudas sobre las circunstancias y motivaciones de la fundación, así como de las personas que realizan la organización definitiva de la Hermandad que son casi todas ellas, probablemente, las mismas que realizaron la fundación real treinta años antes.

 

            Aunque más adelante intentaremos reordenar los motivos y hechos fundacionales en una secuencia lógica y seguramente cronológica, resumimos ahora los datos relativos a la organización y aprobación de la hermandad en 1673 y 1674.

 

            Encabezan la solicitud al Abad de Alcalá el Licenciado D. Miguel de Ojeda Molina, además de Alonso Arroyo, Antonio Rosales, Pedro de Navas Torralvo y Juan Carrillo de Burgos, que dicen ser “oficiales de la Hermandad de Jesús de la Columna con título de los setenta y dos, sita en el convento de San Francisco de la villa de Priego...” y actuando “en nombre de los demás hermanos de la dicha Hermandad”, describen, tal como se puede leer en el párrafo antes transcrito, que hacia 1642, empujados por el peligro de epidemia de peste, y llevados de la devoción que le tenía a la imagen de Jesús de la Columna , establecieron una nueva Hermandad.  

 

            Se advierte desde el principio el éxito de la fundación ya que el propósito de que estuviera compuesta por 72 hermanos se ve desbordado en el mismo momento de la fundación, de forma que los promotores mantienen el “título de los setenta y dos” pero se ven obligados a aceptar 87 hermanos, uno sacerdote y todos los demás seglares.

 

            Los redactores del documento en 1673 aportan las siguientes referencias para demostrar el funcionamiento efectivo de la Hermandad a lo largo de las tres décadas que van desde 1642 hasta 1673. Dicen en primer lugar que los hermanos, “desde dicho tiempo hasta el presente” , se han empleado en los ejercicios y obras que en el momento de la fundación establecieron y que ahora pondrán por escrito aumentándolas según les ha parecido conveniente. Ya en el epílogo de las Constituciones, reafirman que en esos treinta años han puesto todo su esfuerzo en el aumento de la Cofradía de la Vera Cruz , de la que forma parte la Hermandad ; que han ayudado con 800 ducados para la fábrica de la capilla “que se está labrando para la imagen de Jesús de la Columna ”; que han costeado unas potencias de plata, sogas de oro y seda y un palio, “todo de mucha costa y estimación” y por último, que han asumido dentro de la Cofradía , los oficios de mayor dificultad, desempeñándolos con el mayor celo.

 

            A continuación señalan que “se tiene noticia” de que el Abad autorizó la Hermandad en el momento de su fundación, pero que el documento se ha perdido “en la ocasión del contagio de la peste que se padeció en esta villa de Priego” . Si así ocurrió, la pérdida debió producirse en 1650, primera gran epidemia sufrida en la villa con posterioridad a 1642. No obstante, insisten los solicitantes, en los treinta años transcurridos, los sucesivos abades y sus vicarios han asistido a los actos de la Hermandad , teniéndolos por buenos y loables, con lo que tácitamente aprobaban la existencia de la Hermandad. No obstante lamentan no tener la preceptiva autorización y en consecuencia suplican se acepten y aprueben las Constituciones que ahora presentan y se les admita a la obediencia y protección eclesiástica. Por último, introducen una nueva petición que tal vez sea el primer indicio de la rivalidad existente desde antiguo entre las hermandades de Jesús en la Columna y de Jesús Nazareno; los promotores de la hermandad piden que se les mantenga y conserve la antigüedad de 1642 y por tanto la prelación o prioridad sobre la Hermandad de la Rogativa de Jesús Nazareno que – dicen literalmente – “a ejemplo y imitación de esta se fundó en dicha villa y convento...”

 

La cofradía de la Vera Cruz se fundó en 1550 y la “cofradía de los nazareos” en 1593; la Hermandad de Jesús en la Columna se fundó de hecho en 1642 y la de la Rogativa en 1650, pero la aprobación de la segunda se produjo en 1672 mientras que la de la Columna no presenta su solicitud de aprobación hasta 1673. Esta demora ponía en peligro la aplicación del concepto y del privilegio de antigüedad, lo que no era para ellos asunto baladí. Por eso los cofrades insisten en que se reconozca la de 1642 como la fecha fundacional y argumentan además que, al estar integrados en la Cofradía de la Vera Cruz debe aplicarse a la nueva institución la antigüedad de la entidad matriz.

 

            Además de los que encabezan el escrito, lo firman los siguientes hermanos: Bartolomé Roldán del Puerto, Antonio Gómez Malagón,   Antonio de Ojeda y Bega, , Francisco Ramírez Bueno, Luis de Mesa y Aguayo, Francisco de Gámiz de Navas, Luis Carrillo Aguilera, José Páez Centella, Juan de Gámiz de Navas, Francisco Barragán, Francisco Vélez Navas, Bartolomé Diez Castellano, Diego de la Rosa Palomar y José Ruiz Maldonado.

 

            El día 8 de Abril de 1673, D. Alonso Antonio de San Martín habiendo examinado la solicitud de los cofrades y las Constituciones que presentan, las aprueba como si fueran aumento y añadidura de las antiguas de la Vera Cruz , bajo cuyo título han de militar los hermanos de Jesús de la Columna. El decreto de aprobación comienza con estas palabras:

 

            "En la ciudad de Alcalá la Real en 8 días del mes de Abril de seiscientos y setenta y tres años, D. Alonso Antonio de San Martín, abad de esta abadía, del Consejo de S.M. ha­biendo visto la súplica y examinado estas constituciones y capítulos por parte de los ciento y cinco hermanos de la Hermandad   de Jesús en la Columna   parte y miembro de la Cofradía de la Santa Vera Cruz   sita y fundada en el año mil y quinientos y cincuenta en el convento de san estaban de la Villa de Priego que es de religiosos franciscos observantes   con licencia y autoridad de su señoría D. Juan de Avila y después confirmada   por ss el abad Maximiliano de Austria, abades, sus predecesores y que todos   se encaminan y dirigen al mayor   servicio de Dios NS bien y aumento de su divino culto y a la conservación, reparo y estabilidad de dicha cofradía de la Santa Vera Cruz que por el transcurso y penuria de los tiempos y otros accidentes se dice estar muy decaída siendo tan loable y excelente su prestitución y creación. Y atendien­do a que ninguno de dichos capítulos es contraderecho ni tiene que reparar y al deseo de su señoría de que las obras merito­rias y heroicas tengan perseverancia y que todos sus súbditos se apliquen a la virtud para conseguir la salvación. Dijo que los admitía y admitió, confirmaba y confirmó, aprobaba y aprobó con todas las cláusulas   y circunstancias y en dichas constituciones expresadas como si fueran aumento todas y añadidas a las antiguas que tiene la Cofradía   de la Santa Vera Cruz... 29           

    

                En ese decreto se hacen algunas advertencias y concesiones a la nueva hermandad. En primer lugar hace expresa la “obligación de que no ha de poder persona alguna ser hermano de esta Hermandad sin serlo de la Cofradía de la Santa Vera Cruz”. El abad advierte también que las disciplinas y demás penitencias han de ser voluntarias y que en los actos organizados por la hermandad “no se mezcle cosa indecente, risible o mal parecida” . Las constituciones no podrán cambiarse sin licencia eclesiástica y por último, el abad concede que, mientras la nueva Hermandad esté unida e incorporada a la de la Vera Cruz , podrá gozar de su antigüedad, en concurrencia con cualquier otra cofradía y hermandad en todos los actos públicos, procesiones y entierros.

 

            La Hermandad debió tener inmediato conocimiento del auto firmado por el abad, pero hasta el 4 de Enero de 1674 no consigue en Alcalá una copia   del mismo, que es presentada al día siguiente en Priego ante D. Juan de Aguilar Fuentes y Contreras, Vicario de las iglesias de esta villa. 30 La satisfacción de estos primeros hermanos de Jesús en la Columna debió ser completa. Todas sus peticiones, incluida la de la antigüedad, habían sido atendidas. La Hermandad comenzaba así, con todos sus documentos en regla y con los beneplácitos eclesiásticos, una larga andadura que aun no ha tenido interrupción.

 

            Sin pérdida de tiempo los fundadores se reúnen nuevamente el día 7 de Enero de 1674 para proceder a la elección de la primera Junta de Gobierno conforma a lo dispuesto en las Constituciones. Ser reúnen en la ermita de San Antonio (actual Iglesia de las Mercedes) y abren su primer libro de actas que lleva en la primera página este título: “Libro de cabildos de la Hermd. De los 72. Año 1674” . Asisten a la reunión los principales implicados en la fundación y otros hermanos de los que se cita su cargo lo que indica que la Hermandad ya venía funcionando con una   estructura organizativa similar a la que ahora se adoptará oficialmente. La primera Junta de Gobierno resulta ser la siguiente. Hermano Mayor, Miguel de Ojeda Molina; Teniente, Bartolomé Roldán del Puerto, ambos presbíteros. Celadores, Francisco Ramírez Bueno – familiar del Santo Oficio – y Martín Palomar Aguilera. Fiscal, Antonio Gómez Malagón. Depositario, Juan Carrillo de Burgos. Cuadrilleros: Antonio García Grande, Francisco de Aguilera Gámiz, Miguel Páez Centella, , Esteban Caballero, Luis Pulido, Francisco Gámiz de Navas, Francisco Carrillo Calmaestra y Antonio Castillo Bueno. Escribano, José Ruiz Maldonado. Asisten a la reunión aunque no reciben ningún nombramiento Pedro de Navas, Juan Díaz Salvador, Francisco de Orantes, Tomás Valverde, Lucas Marino y Miguel Rodríguez.

 

            Abordamos a continuación el análisis de las Constituciones y dejamos para la última parte de este capítulo la problemática relacionada con la imagen de Jesús en la Columna , al considerarla íntimamente ligada con la fundación de la propia Hermandad.  

 

5.2.- LAS CONSTITUCIONES

 

            La copia de las Constituciones que posee la Hermandad está encabezada por un largo preámbulo en el que se narran las vicisitudes – resumidas en el apartado anterior – que vivieron los fundadores hasta ver aprobada oficialmente su piadosa asociación. Seguidamente aparecen las Constituciones en veinte capítulos, cuyo contenido es el siguiente. 31

 

....1º.- La Hermandad se compondrá de ciento cinco hermanos, dos sacerdotes y los demás seglares, sin que por ningún pretexto pueda aumentarse o disminuirse dicho número. De los sacerdotes, uno será Hermano Mayor y el otro su Teniente. De entre los seglares se elegirán cada año dos celadores, un fiscal, un depositario, un escribano y ocho cuadrilleros que cuiden de la recogida de la limosna. Se formarán ocho cuadrillas, la primera compuesta por los dos sacerdotes y doce hermanos que han de significar los doce apóstoles y otros dos que serán los dos sayones que tirarán la soga en el Prendimiento de Cristo. Los cargos se elegirán mediante voto secreto, depositándolo en una caja y los elegidos tienen obligación de aceptar los cargos para los que se eligen y en caso contrario serán excluidos de la Hermandad.

 

....2º.- Solo podrán ser hermanos de esta Hermandad quienes ya lo sean de la cofradía de la Vera Cruz , de quien esta Hermandad seguirá las Constituciones y todos sus proyectos. Esta razón no supone que los directivos de la Cofradía quieran gobernar ni dominar a esta Hermandad ni podrán entrometerse ni en lo político ni en la administración de las limosnas dirigidas a los fines especiales de la Hermandad que se contienen en estas Constituciones.

 

....3º.- En cumplimiento de las Constituciones de la Cofradía , los 105 hermanos de esta Hermandad acudirán a la capilla de la Cofradía el Jueves Santo, para recibir los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía y orar por la exaltación de la Santa Sede Apostólica, extirpación de la herejía, paz y concordia entre los Príncipes Cristianos y por la Salud del Romano Pontífice y del prelado de esta abadía, ganando con los hermanos de dicha Cofradía, el jubileo que en ese día le es concedido en su capilla.

 

....4º.- El Jueves Santo por la tarde se hará la procesión en memoria del prendimiento y los azotes de Cristo. (Se describe con todo detalle la forma y lugar en que ha de hacerse el Prendimiento). Una vez terminado el mismo comenzará la Procesión en la que participarán todos los que han protagonizado el Prendimiento. Jesús de la Columna será llevado en andas por seis hermanos y se hará todo de modo que sea del mayor culto de Jesús de la Columna y a honra y gloria suya y memoria de su pasión y provecho de las almas de dichos hermanos que en ello se ejercitaren . 32

 

....5º.- Los hermanos de la Hermandad han de salir en la procesión que la cofradía celebre   en la mañana del Domingo de Resurrección en el convento de San Francisco. También se ha de hacer un novenario de misas cantadas a Jesús de la Columna en los meses de Mayo de cada año, la última con sermón y por la tarde procesión por los claustros de dicho convento. Este novenario sea pidiendo a Dios Nuestro Señor nos dé y conserve los frutos de la tierra. Estas fiestas se celebrarán con la mayor solemnidad. 33

 

...6º.- Todos los jueves por la mañana temprano se celebrará una Misa cantada y una rogativa a Jesús en su capilla y se aplicará por los hermanos vivos y difuntos. Para ello se dará limosna a los religiosos del convento y al sacristán para el incienso. El depositario asistirá y cuidará del aseo del altar y del culto y veneración de la imagen de Jesús de la Columna.

 

....7º.- Cuando muera un hermano de esta Hermandad los celadores y el depositario llevarán a la casa del difunto la caja toallas, bufete, paños, cera y pendón que la dicha Hermandad tiene con la efigie de Jesús de la Columna y media libra de cera en velas para que ardan en asistencia del cuerpo mientras estuviere en la casa. Se avisará a todos los hermanos para que asistan al entierro vestidos de negro. El féretro será llevado a hombros con doce cirios y todos asistirán a los oficios hasta acabar el entierro y cada hermano rezará por el ánima de tal difunto la oración del santo sudario, un paternoster y un avemaría aplicándolo por modo de sufragio y para ganar la indulgencia concedida.

 

....8º.- El Hermano Mayor o su teniente dirá una Misa por el difunto y seis misas más en el convento de San Francisco y otras veintidós Misas por los sacerdotes pobres y más virtuosos que las digan con más puntualidad. De cada Misa se firmará el haberla dicho al pie del certificado que hará el escribano de la muerte de tal hermano. Se avisará al Padre Guardián del convento para que aplique la Misa del siguiente Jueves por el hermano fallecido. En total se aplicarán treinta misas. Por la de ánimas se darán dos reales y medio de limosna y por las rezadas dos reales por cada una.

 

...9º.- Los cuadrilleros cobrarán cinco cuartos de cada hermano. Nadie podrá reservarse de esta obligación excepto los dos sacerdotes. También pagará cada hermano un cuarto cada jueves del año para pagar la limosna de dichas fiestas. De tres en tres meses se pondrá el dinero recaudado a disposición del depositario al que acudirán los celadores. El depositario llevará un libro de cuentas dando recibo a los cuadrilleros de lo que recibe y a los celadores de lo que les entrega. En el mismo libro tomará razón de los gastos que hiciere para que se le pueda tomar cargo y data de sus cuentas.

 

....10º.- El depositario tendrá dos libros. Uno irá encabezado por estas Constituciones y en él se anotará el reparto de las ocho cuadrillas. Las elecciones, nombramiento de hermanos y todo lo conveniente para el gobierno político de la Hermandad. En el otro se anotará todo lo que mira al gobierno económico de la Hermandad y su buena administración. El depositario debe tener los libros con aseo y limpieza para que en ellos conste con claridad el uno y otro gobierno de la Hermandad.

 

....11º.- El depositario llevará las cuentas anotando escrupulosamente los ingresos y los gastos (cargo y data), así como las cantidades que deben entregarle los cuadrilleros y en caso de no entregárselas se anotarán para que cada año pueda presentar las cuentas a la Hermandad y en caso de faltar cantidades sin justificar (alcances) será reelegido o deberá darlas al nuevo depositario. De faltar cantidades podrá llevarse el caso ante los jueces con una simple certificación en la que se acredite por el escribano la falta una vez comprobada por el Hermano Mayor.

 

....12º .- El depositario que resulte alcanzado y los celadores, cuadrilleros o hermanos que tengan deudas con la Hermandad , serán requeridos tres veces para que paguen. Si al cabo de un mes no se entregan esas cantidades, se excluirá de la Hermandad a los que no paguen sus deudas y se nombrará a otros en su lugar. A los que no paguen además de excluirlos se les podrá llevar ante la justicia.

 

....13º.- Muerto, ausente o excluido algún hermano, se nombrará a otro en su lugar eligiéndolo de entre los que estén anotados como pretendientes en el libro que tendrá al efecto el escribano. Para elegirlo se reunirán el Hermano Mayor, celadores, fiscal, escribano, depositario y los cuadrilleros de la capilla en que falte el Hermano. Cada uno escribirá en una cédula en blanco el nombre del hermano al que elige   y el que saque más votos será admitido y se escribirá su nombre en el libro de las cuadrillas, pagando diez reales por sí y su mujer y aceptará las obligaciones de esta hermandad según estas Constituciones de las que será informado.

 

....14º.- No se elegirá como hermano a personas que padezcan infamia pública de hecho ni derecho. Se elegirá a personas de buena vida y fama. Si algún hermano comete un delito u otro que sea condenado por sentencia con pena infamatoria, sea tildado y borrado de la Hermandad eligiéndose otro en su lugar.

 

....15º.- Las mujeres de hermanos que queden viudas podrán seguir en la Hermandad pagando los cuatro maravedíes de los jueves y cinco cuartos por el difunto. Ellas también tendrán derecho al entierro y misas según el capítulo 7. Si un hermano enviuda y vuelve a casarse dará cinco reales de entrada por la nueva mujer que tendrá los mismos derechos que la anterior y deberá pagar las limosnas correspondientes.

 

....16º.- Al fallecer un hermano puede ocupar su plaza su hijo si está casado. Si un hermano se ausenta se elige otro en su lugar y si después vuelve el ausente, se le admitirá en la primera plaza que quede vacante. En todo caso han de aceptar las obligaciones y pagos que la Hermandad tiene acordados.

 

....17º.- La cuadrilla de los doce estará formada por hermanos “de valor y espíritu” suficiente para hacer el Prendimiento. Si alguno estuviera preso o ausente o achacoso por la edad y no puede cumplir sus obligaciones, los oficiales, cuadrilleros y hermanos de la cuadrilla de los doce elegirán quien lo sustituya de forma temporal o definitiva entre los demás hermanos.

 

....18º.- Si un hermano padece enfermedad crónica o su mucha edad no le permite asistir a los actos como procesión o enterramientos, se le jubilará de su plaza y se nombrará a otro para que la ocupe. No se le eximirá de sus limosnas pero si llega a estado de pobreza se le jubilará de todo manteniendo no obstante los derechos que tienen los hermanos en la hora de su muerte. Si un hermano en estado de pobreza cae enfermo, la Hermandad cuidará de su socorro y a su muerte correrá con los gastos de oficios y enterramiento.

 

....19º.- Se releva al Hermano Mayor y su Teniente de la paga de cinco cuartos por cada difunto. Si muere uno de ellos se elegirá otro por el procedimiento de votación y se dirán las misas y asistirá al entierro toda la Hermandad. Si tiene padres y muere alguno de ellos se le tratará como si fuese hermano. Para ninguna otra persona se darán cosas para el entierro imponiéndose pena de tres ducados al depositario si lo hace.

 

....20º.- Todos los hermanos deben cumplir sus obligaciones de asistencia a la procesión del Jueves Santo y a los entierros. Siendo avisados para ello. Se imponen multas a los que no asistan estando avisados, hasta la posible expulsión de la Hermandad. El depositario cuidará de cobrar esas multas y de anotarlas en el libro correspondiente.

 

 

 

27 Peláez del Rosal, M. “Clave para la datación y autoría de la imagen de Jesús de la Columna ” Fuente del Rey,   nº 111-112 pág. 8 a 15.

 

28 Preámbulo de las Constituciones de la Hermandad de Jesús de la Columna aprobadas en 1674. AHJC. Legajo 2-43.

 

29 AHJC.- Doc. 1-6. Copia del documento original, realizada a petición de la Hermandad el 5 de Marzo de 1766 por   Antonio de Zea y Orosco y Juan Cabrera Esca­lante.

 

30 En la copia que posee la Hermandad hay un curioso error al haberse transcrito de la original las fechas 1673 y 1674 como 1663 y 1664 respectivamente.

31 La transcripción completa de estas Constituciones puede encontrarse en el apéndice 3 de este libro.

32 Véase capítulo 10 dedicado al Prendimiento y capítulo 9 en el que se habla de la Procesión del Jueves Santo.

 

33 Véase capítulo 12 dedicado a las fiestas de Mayo en esta primera época de la Hermandad.

 

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